
La vida era...
...un guión con muchas notas a pie de página y lo que quieras añadir, que brote de la magia del momento: soñar que eres croqueta, una canción arrancada desde lo más profundo, aquello que no te atreviste a mostrar ante un espejo pero sí ante las butacas. El instante previo: mezcla de adrenalina e inminencia de desastre. La euforia del aplauso, nada más confortable ni adictivo.
Aprendimos a encontrar entre bambalinas un paraguas roto, una espada de cartón. Lo necesario para vivir, con una sonrisa y poco más. Crecimos entendiendo las pequeñas claves: que no se puede dar la espalda al público, ni a los problemas. Que de hablar, mejor hacerlo alto y claro. Que pese a tener el papel bien aprendido, hay que estar preparado para improvisar.
Todos nos llevamos algo de aquellos días con nosotros. Un retazo de sueño hecho escena, visto y oído, "en el principio... todo era caos y destrucción", los cubos blancos, Bendaña, "eu sei a constitución", el vodka vale, pero... ¿y el limón?, removiendo la cucharilla en el café, licor café oé oé, la canción de los gitanos, el dios eslovaco y la ambulancia, un triunfo desaforado en todos los frentes... aaaaaaaaahhhhhhh!!!
La apertura lenta y a trompicones del telón, bajar las luces.
Aguantar la respiración.
La sensación de hacer algo especial...
de compartir algo mágico...
Y aquí fuera, ahora, ya nada es "caos y destrucción". Sin guiones, sin maquillajes.
La vida fuera del escenario... Madurez, equilibrio, pragmatismo.
Montaña de hojas secas.
Y esta estúpida nostalgia. Y esta sensación de que me falta algo.
Y no saber con certeza... cuándo comenzamos a vivir como espectadores?
1 comentario:
Me encanta... la mezcla de adrenalina e inminencia de desastre. Es exactamente lo que se siente justo antes de aparecer por detrás del telón.
Genial, tengo unas ganas locas de hacer teatro, y ayer ya me hablaron de proyectos de la nueva obra, el largometraje (el de mi escena de cama :D), otro corto...
Teatreemos, Neu :)
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