Odio los malditos domingos...
Ese sabor a sin sabor, ese cansancio en la ventana. El tedio de los minutos transcurriendo lentamente...
Sólo cuando estoy vestida de domingo a su lado se llenan de sentido.
Ese sabor a sin sabor, ese cansancio en la ventana. El tedio de los minutos transcurriendo lentamente...
Sólo cuando estoy vestida de domingo a su lado se llenan de sentido.
Y mañana ocurrirá. Dos horas en un autobús, y un domingo por delante... pero distinto.