En un quirófano aleatorio, se da cierta conversación entre dos cirujanos:
"No, hombre no, si es que está claro que la gente no tiene ni idea de lo que es una urgencia y lo que son ganas de fastidiar."
"Ya, bueno..."
"Estamos en la era de la reivindicación absurda, todo para mí, ¡y eso no puede ser!"
"Pero... ¿era una urgencia o no?"
"Pues no lo sé, pero seguro que no. Hoy en día te llaman por cualquier cosa. A ver si ahora me va a decir a mí el paciente cuando tengo que verle..."
"Hombre, tampoco es así..."
"A ver, que si es una urgencia yo bajo, pero si es porque está preocupado y quiere que le dé una palmadita en la espalda..."
"Y... si fuera en la privada, ¿habrías bajado?"
"... Sí"
Sin comentarios.
Lo peor es que el que el indignado cirujano que no bajó a atender a su paciente ingresado en la planta de cirugía cardíaca (no se ven muchas urgencias ahí, para nada... Y los pacientes no suelen estar asustados, para nada... en realidad están "por fastidiar", como todos bien sabemos)... era el joven residente.
Que me peguen dos hostias antes de volverme así, por favor.